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Paises Bálticos III: Estonia

LLEGADA A TALLIN Y FINAL DEL VIAJE

Continuamos nuestro viaje, esta vez, toca Estonia. Aunque ya he publicado entradas relacionadas con este viaje, aunque he preferido separarlo en 4 distintas, por la temática de cada una de ellas:
Por fin llego a Tallin, después de un largo viaje de 7 horas
Velocidad punta del tren (para que os hagáis una idea de lo duro que fue)
Velocidad media del tren y llegando a Tallin
Por aquí ya estuve en invierno y sin embargo tenía un aspecto muy distinto
Bonitos edificios, tanto en invierno como en verano
En el casco antiguo de Tallin, video del momento
Ditto
Matrioskas andando por el casco antiguo de Tallin
Vistas hacia el casco antiguo
Por el camino me encontre con este cochazo:
Nada más y nada menos que un Lamborghini
En concreto es un Lamborghini Gallardo
Aquí la parte trasera del Lamborghini Gallardo
Aquí el escudo de Lamborghini
Y aquí el pedazo de motor de este potentísimo coche
Verde que te quiero verde
Otro bonito edificio
Oh! pero si están aquí los Hare Chrismas! Esto me recuerda a cuando jugaba al GTA1
Los Hare Christnas
Kill friendly!
Fijaos el cabrón como encara el coche 🙂
Que recuerdos, GOURANGA! Bueno, lo dejo ya, que va a parecer que los odio o algo
Aquí comí a un módico precio de 12 euros
Vistas al casco antiguo
Curioso edificio
Bonito vehículo, verde como no
Otro bonito edificio en Tallinn
Bonito monumento
Fortaleza de Tallin
Ditto
Bonito edificio y bonita iluminación
Otro curioso edificio de camino al puerto
Moderno edificio cercano al puerto
Bonita decoración en la entrada de un restaurante
Otro curioso edificio
A este edificio se puede subir ´escalando´
Otro curioso edificio
Un bonito día de verano
Aquí tampoco se quedan cortos con los nombres
Curioso coche, publicitando un restaurante en un barco llamado Admiral
Otros modernos edificios cerca del puerto
Parece el fondo de Windows
Vistas al canal
Zumbidos de barco
Micro helicoptero en el puerto de Tallin
Aquí tenemos a Lasy (o como se escribiese)
En el interior del barco super rápido a Helsinki
Video del momento
Vista general por dentro
Despidiéndome de Estonia
A toda pastilla, a toda birolla, a saco paco
Adelantando a un barco lento, jaaaaaaaa… ja! (risa de Nelson de los Simpson)
Llegando a Helsinki
Llegando a Helsinki y pasando por Suomelina
Uno de otros tantos globos que se podía ver a la llegada de Helsinki
Video del momento
Y por fin, aquí termina mi viaje por los paises Bálticos (y Belarús) después de un largo trayecto donde sólo dormí 16 horas en 4 días (es el precio que hay que pagar si uno quiere ver monumentos por el dia, viajar por la tarde y salir por la noche de copas). Eso sí, al final estaba literalmente destrozado, me dormía cada dos por tres y me costó una barbaridad mantener los parpados abiertos en algunas esperas. Este fue el trayecto completo:

Vídeo de promoción del hotel Viru en Tallin, Estonia

Para evitar todo contacto, los turistas llegaban a lo que hoy es el antiguo puerto de la era soviética en Tallin. Una calle en línea recta desde este viejo puerto hasta el hotel, donde los turistas eran recogidos en autobús y llevados directamente al hotel, hacía imposible cualquier tipo de contacto entre locales y turistas, como tampoco hacía posible que ningún turista pudiese ver la realidad estona en la época soviética, más que ver el casco antiguo de estonia a lo lejos desde el hotel.

Vistas desde el hotel al puerto, totalmente en línea recta

El viejo puerto de Tallin

Lo primero que llama la atención de este hotel (aunque es difícil darse cuenta al principio) es que el hotel tiene 23 plantas, sin embargo tan sólo existen 22 botones en el ascensor. El acceder a la planta 23 simplemente no era posible, estaba oculto de tal forma, que ni tan siquiera los empleados sabían de su existencia. Esta planta guardaría uno de los secretos más curiosos de la URSS. Una planta empleada por el temido KGB, para espiar a todos y cada uno de sus huéspedes.

Además de estar oculta esta planta, una vez se había conseguido acceder a ella, hay otro nivel de seguridad adicional, lo cuál imposibilitaba el acceso a cualquier empleado que por una razón u otra, hubiese podido acceder a esta planta de alguna forma.

Había que insertar un código para que esta puerta se abriese, y entonces veriamos lo siguiente:

En esta mesa se sentaba el director encargado del KGB para este hotel. Por supuesto tenía su teléfono rojo con línea directa a Moscú (al ser línea directa, estos teléfonos carecían de cualquier tipo de teclado o ruedecilla).

Aquí podemos ver alguna guía del hotel Viru

En cada uno de los pisos del hotel, había una persona mayor, sentada en una silla junto con una mesa y una libreta. Estas abuelitas, se dedicaban a apuntar todo lo que hacían los clientes. Quién entraba, quién salía, si iban solos o acompañados, etc. Ni estas viejecitas ni ningún miembro del hotel hablaba más que ruso. Excepto la gente de la recepción lo más básico y fundamental para dar la llave y entender 4 palabras contadas. De esta forma, la KGB se aseguraba de que no podían tener ningún contacto con los clientes, ni intercambiar ningún tipo de información, ni de uno ni de otro lado. Esto por supuesto, llevaba a algunos mal entendidos.

A la izquierda Yuri Vladímirovich (en ruso Юрий Владимирович) a la derecha Leonid Ilich Brézhnev (en ruso Леонид Ильич Брежнев). Yuri Vladímirovich fue director del KGB hasta el año 1982, Presidente del Presidum del Soviet Supremo de la URSS y quinto Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la URSS. Leonid Ilich fue Segundo Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la URSS y Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS. Ambos importantísimas personalidades de la URSS. Sin embargo, la propaganda del Regimen, hacía que en tan sólo un año, hiciesen una burda y literal copia, cambiando tan sólo la foto de uno de ellos por la del otro.

Aquí podemos ver parte del equipo de espionaje

Básicamente los agentes del KGB se llevaron todos los aparatos clave para que este equipo pudiese funcionar de nuevo. Tan sólo dejaron algunos equipos de menor importancia y que actualmente tan sólo emiten luces. También se puede ver como se llevaron gran parte del equipo de espionaje y comunicaciones. En tan sólo 24h fueron capaces de llevarse prácticamente todo los equipos, borrar todas las pruebas y dejar tan sólo material inservible que no probaba mucho.

Como se puede escuchar en el video anterior, nunca nadie había entrado en estas habitaciones más que por error alguna vez algún empleado. Este fue el caso de uno de los empleados actuales, que es el único que sigue trabajando desde entonces para el mismo hotel y que ha ayudado a reconstruir la habitación cespía on los elementos que dejó el KGB antes de marcharse. Obviamente fue expulsado inmediatamente y fue espiado y seguido durante un tiempo por seguridad.

Máquina de grabación y reproducción de cintas

Por desgracia los agentes del KGB borraron las grabaciones de las cintas antes de marcharse… y grabaron encima una cinta imitando que empleaban este equipo como hilo musical o como promoción de lugares en Estonia.

Plano de alguno de los aparatos aquí mostrados

Lo que hay encima del reproductor de cintas es un monedero. Este contenía una pequeña bomba con unos líquidos que al mezclarse y entrar en contacto con la piel humana, era imposible limpiar con cualquier tipo de producto convencional. Esto se empleaba como señuelo, se dejaba como si fuese un objeto extraviado, de tal forma que si un turista lo encontraba, debía devolverlo a la recepción del hotel sin abrirlo, en caso contrario, sería detenido.

Los agentes de la KGB eran como McGyver, aunque suene un poco gracioso. Eran buenos en muchas areas como electrónica, radio, etc  y unos manitas en preparar ciertos artilugios.

Una máscara de gas, una máquina de cuñar para obtener ciertos permisos. Cosas tan simples como enviar un comunicado por fax, requería de permiso explícito desde Moscú que podía tardar una semana. Hacer una fotocopia requería también de permisos y debía llevar el correspondiente cuño.

El cuño oficial y la estampa para distintos permisos

Parte trasera del equipo de espionaje

Durante todo este tiempo que la KGB espió empleando este hotel ocurrieron cosas muy curiosas. Un turista americano, estando solo en su habitación se le ocurrió hacer una broma, diciendo en alto «Esto está lleno de micros, así que sé que me estáis escuchando los que me estáis espiando». Las casualidades y mala pata de estas palabras pronunciadas por el propio turista, hizo que fuese inmediatamente detenido.

Hubo otro curioso caso en el que un turista no tenía toalla de baño, y el cuál se quejó también en voz alta de ello en su propia habitación. A los dos minutos había un dependiente del hotel diciéndole «su toalla señor».

Por alguna extraña razón o simplemente fruto de las probabilidades de que ocurriese esto, un agente olvidó el audífono dentro de unas lámparas de una de las habitaciones y se llevó el micro en su lugar. Así que uno de los clientes escuchó en repetidas ocasiones a su lámpara hablar mientras dormía.

Muchos de los platos, contenían micros, se les colocaba a aquellos que se podía sospechar. El plato tenía un micro que emitía la información a un receptor que iba adosado a la pared por donde teoricamente pasaba un rodapié, desde ahí iba un grueso cable hasta el piso 23 donde era grabado en una cinta como la que hemos visto anteriormente. Lejos de ser receptores pequeños, el diametro del tubo que lo contenía era de unos 5 cm.

En algún caso, alguno de los camareros (que también eran agentes del KGB infiltrados, sin que los otros camareros sospechasen nada) se equivocó y puso el plato que no contenía un micro, colocando el plato con el micrófono en una pila de platos para lavar… donde los agentes no escuchaban más que extraños ruidos y con una recepción bastante penosa al encontrarse algo lejos del receptor este micro.

Se daban diplomas por absolutamente todo tipo de cosas. En este hotel trabajaban los mejores profesionales en cada una de sus areas; los mejores cocinceros, los mejores ayudantes de cocina, los mejores recepcionistas, etc. Hasta tal punto, que tenían a completos especialistas todo el dia cortando rebanadas de pan perfecto, sin importar que ya existían máquinas que hicieran esa tarea; todo tenía que ser de la mejor calidad y artesano. El lujo y la fachada de un país con bastantes problemas, pero en el que la propaganda era tan importante como poco rentable e inviable.

La gran mayoría de los turístas, prácticamente todos excepto por estos casos curiosos aquí contados, volvían a su país diciendo que para nada la URSS era como la gente decía, que la gente tenía comida en abundancia, los hoteles eran como los de 5 estrellas en Estados Unidos y que el servicio era inmejorable.

Una curiosa historia en las que a veces, la realidad, supera a la ficción.

La prisión de Patarei

Un lugar abandonado encontrado de casualidad,  al ver el mapa de la ciudad de Tallin (Estonia), pregunte a un nativo de allí que era ese ediificio tan grande y con esa forma tan curiosa. Me dijo que primero fue una antigua fortaleza y más tarde se convirtió en una prisión en tiempos de la URSS, cuando Estonia pertenecía a esta unión de repúblicas soviéticas. Aquella cárcel, se llamaba Patarei, y aquí comienza una curiosa historia.

A medida que nos acercamos a este desolado lugar, podemos ir viendo como va cambiando poco a poco el paisaje.

Esto es lo que vemos al llegar a la ciudad de Tallin… por supuesto el mar está congelado en pleno mes de Abril.

Al fondo, podemos ver un montón de edificios de la época soviética.

Un poco más de cerca, estos enormes bloques de hormigón.

La estrella soviética por el camino nos deja un recuerdo de lo que fue la época por aquel entonces, indicando que reino el socialismo y comunismo de la URSS.

El estado de muchos de estos edificios es deplorable y va empeorando a medida que nos vamos acercando al lugar a visitar.

Los bloques de cementos cuadrados, con mala calidad en el cemento, unido al frío que todavía hace en la región, nos hace recordar lo duro que fue vivir en este sitio en la época sovietica.

Lo que si se puede ver, es como a falta de calidad en lo que son las paredes y ladrillos.

Lo dicho; la calidad del cemento es penosa y en cualquier momento se te puede caer un buen pedazo encima de la cabeza. Asi que mejor no tentar a la suerte.

Seguimos acercándonos al objetivo final: la cárcel de Patarei. Aquí los edificios pasan de ser de cemento de mala calidad, a madera mal conservada. En efecto, estamos en el distrito de Kalamaja y el estilo de los edificios permanecen casi intactos desde los años 60, 70 y 80.

Aún seguimos viendo estos bloques, cada cual más cuadrado y gris. Aunque como turistas nos parezca atractivo por los lugares abandonados y demás, vivir aquí sería otra historia.

Aquí ya vemos el primer cartel de zona protegida por seguridad privada.

Por fin llegamos a la cárcel de Patarei, nuestro destino, en su entrada principal.

Patarei se construyó como fortaleza naval en el ano 1829, la cuál teoricamente serviría para proteger la costa.

Al complejo de edificios se le llamo entonces los ´Barracones de la Defensa´ aunque también fue popular el nombre de ´Primera Línea de Baterías de Barracones´, que en estonio sería Patarei Kasarmud o simplemente Patarei (Batería) y de ahí viene el nombre de este complejo de edificios. Este complejo se terminó de construir 11 años después de su inicio, en el año 1840. Por aquel entonces ya contaba con 2000 prisioneros.

La puerta de la temerosa cárcel de Patarei.

El muro principal de la cárcel

Más tarde, la fortaleza se reconvirtió a cárcel entre el año 1912 y 1919 (distintas fuentes indican informaciones contradictorias, inexactas o confusas). Lo que sí es cierto, es que en 1932 ya existían 48 celdas de aislamiento para condenados a pena de muerte. Estas 48 celdas fueron construidas por los propios prisioneros empleando piedra caliza junto con bloques de cemento.

La cárcel fue superpoblada a partir de la decada de los 40 y fue poco a poco degradandose.

Construcción adjunta en la puerta de la cárcel.

Torre de vigilancia de la cárcel

Esta cárcel guarda historias terribles, dejando pudrirse a los presos, gente normal (generalmente) denunciada o delatada por sus propios vecinos por haber cometido en su mayoría, el crimen de ser ‘enemigos del pueblo’.

En esta cárcel se producieron multitud de interrogatorios y torturas, razón por la cual muchas de las ventanas en las celdas eran tapiadas, evitando así que los gritos de los presos se escucharan desde la calle. No muy alejada de esta cárcel, también se encuentra la antigua sede de la KGB en Tallin, donde los sotanos se empleaban como cuartos de ejecución y tortura.

Vistas desde un lateral de la cárcel.

Me dispongo a salir por otro lado para no repetir el camino de vuelta.

La carcel de Patarei duró toda la etapa soviética, hasta la independencia de Estonia en el año 1991. Sin embargo, su funcionamiento continuó hasta el año 2004.

Por esta zona, cercana a la cárcel, no da mucha mejor impresión.

Actualmente la cárcel se ha convertido en un museo (aunque sin ayudas debido a algunos escándalos en el tema financiero parece ser). Por lo que se muestra tal y como es, sin practicamente ningún tipo de inversión.

Y dejo esta última imagen que encontré por el camino de vuelta a casa.

http://es.youtube.com/v/ACjkia23Gw4

Video de camino a la prisión de Patarei.

Referencias:
http://www.patarei.org/eng/
http://overunder.blogspot.com/2007/01/patarei-prison.html
http://www.abc.es/20091109/internacional-europa/reliquias-comunismo-atraccion-turistas-200911090149.html
http://www.ocholeguas.com/2009/09/21/europa/1253551976.html
http://www.estonia-tallinn.com/quever.htm
http://www.estonia-holidays.eu/patarei-prison-museum
http://a.parsons.edu/~burke959/travel.html